Emisarios de Ilusión

De la muerte a la vida


Cuando el Universo nos conduce a ciertos lugares, sus propósitos y planes son claros.

Ante los ojos de algunos, pareciera que nuestras “vidas” son perfectas, porque realmente nadie conoce las miles de historias y los momentos de sacudidas.

Lo cierto es que sí es perfecta porque tratamos de pedir cada día esa fortaleza y voltearnos con una sonrisa para alegrar y alegrarnos.

Pero cada persona pelea una batalla, personal y hasta grupal. Una pelea donde se pide ayuda Arriba, porque acá abajo solo somos seres dependientes.

¡Qué llena se siente el ALMA cuando podemos alegrar el ALMA DE OTRO! Cuando escuchamos las historias de prisión de adultos que nunca fueron niños o dejaron de serlo.

— Quiero escuchar más de ese Creador. De este día especial de conexión. Quiero conocer los secretos que tiene para mi ALMA.

Escuchar esto con anhelo y con muchas emociones de por medio, hace que TODO valga la pena. Nos hace recordar esa FE, ese SÍ de saber que todo puede cambiar.

Al instante se hace recuerdo en la mesa de un correo reciente que había enviado un judío:

— “Es cierto que es D-s quien decide cuándo debemos nacer y partir de este mundo. Pero tenemos un principio: nuestra meta durante este tiempo que es la vida es hacer todo para preservar/prolongar la vida. La vida ante todo. Está escrito en Deuteronomio: “Yo puse delante de ti el bien y el mal. La vida y la muerte. Tú elegirás el bien y la vida”. D-s decide sobre la vida y sobre la muerte, pero NOSOTROS decidimos si queremos vivir. Si queremos vivir, nos aferramos a la vida, entonces D-s escucha nuestras oraciones y nos concede la vida…”

Después de un grito desesperado, de no saber qué decisión tomar, de haber escuchado: NO QUIERO VIVIR… Después de lágrimas y llantos desgarrados, con un cáncer en el cerebro y problemas familiares de años… Una gran libertad en este día de conexión llegó para ella:

— Está bien. Opto por la vida. ¡YO QUIERO VIVIR! ¡YO QUIERO VIVIR!

¿Sanar? Sí. El alma… El aliento llega cuando ayudamos a superar o atravesar procesos de enfermedad. La luz es la única que puede guiarnos para ser instrumentos que calman el dolor de los otros.

— ¡Vamos a comer un helado! ¿Quién va con nosotros?

— ¡Yo!

— ¡Yo!

— ¡Yo!

Muchos “yo” para calmar la tormentas. Para ayudar a disminuir el temor y el dolor ante las pruebas de la vida.

Ver los cambios de un alma, de la bulla al silencio, de la tormenta a la calma, es el más grande RETIRO que se puede experimentar y uno de los más grandes AGRADECIMIENTOS.

Si no había música, ahora la hay. Y eso nos hace felices. Saber que pudimos haber experimentado esto y saber que en algo pudimos colaborar porque desde Arriba se orquestó de esta manera.

¡Música, música que interviene en el caos para dar LIBERTAD y optar por la VIDA!

Dibujo: Freepik
Noticias Mi Ciudad

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