Emisarios de Ilusión

Aprendemos de los niños


Creo que a la mayoría nos ha pasado, vemos a un niño y se despierta la ilusión. Han sido y son los que diseñan un mundo para que nosotros los adultos meditemos en la realidad y fantasía.

Ellos tienen una capacidad peculiar, son seres inocentes y dejan que otros atribuyan un sin fin de metáforas para transformar esa inocencia en disparadores de aventuras imaginarias.

Esto sin duda ha abierto la puerta de ocurrencias donde de un plástico, peluche, color o carro, reluce la lucidez de la vida con muchísimos significados particulares.

La pregunta es: ¿y cómo puedo aprender de un niño? Hemos elaborado una lista sencilla donde leemos, pero sobre todo recordamos, algunas maneras creativas para darle aceite a nuestra alma:

Creador: Mario Roberto Phillips. Noticias Mi Ciudad.
Creador: Mario Roberto Phillips. Noticias Mi Ciudad.
  1. Hacen todo con el corazón. No es lo mismo hacerlo por inercia u obligación. Se necesita toda la energía y pasión. Requerimos terminar cosas, esto da un sentimiento de logro, satisfacción y permite pulir nuestras habilidades.
  2. Ellos se adaptan y son flexibles. Debemos evitar la frustración y tener paciencia para intentarlo una y otra vez hasta conseguirlo. Además es bueno tomar otra ruta y romper el molde arcaico, así daremos apertura a un mundo de posibilidades que no suelen ser parte de los adultos.
  3. Se asombran por detalles y comparten con diversión. Una de las grandes motivaciones es descubrir la ilusión. Asombrarse provee salud y vida, es una expresión sincera. Debemos mirar a las personas de manera especial, y todo, como si fuera la primera vez. Compartir con diversión, hablar y pasar tiempo con otros ayuda a crecer y desarrollar mejores procesos de extrospección. Necesitamos observar mejor a la gente y apasionarnos como si fueran parte de la familia. Esto prende el foco de nuestros ojos y el cuerpo brilla completamente. Amar incondicionalmente.
  4. Preguntan todo. ¿Qué fecha es hoy? Todos los niños despiertan con una curiosidad muy viva, preguntando todo el día. Emprenden su camino como exploradores de nuevas cosas. Hay entusiasmo. Elaboran preguntas una y otra vez. No importa si quedan dudas, si son preguntas sencillas o complejas, solo dejan la pena. Proyectan valentía y seguridad, por eso no temen abrir su boca, en descubrir, en aprender.
  5. Dejan los prejuicios. Si tuviéramos libertad y actitud, no importaría lo que piensen los demás. Sin obsesiones, miedos, timidez, los niños ven pureza en la humanidad.
  6. Creen y hacen. Todo lo encuentran sencillo y creen en lo que para muchos parecería imposible. También dibujan, pintan, cantan, arruinan, intentan. Hay un activismo muy presente y éste permite establecer un balance… con optimismo. Creen en ellos mismos y por eso los demás también creen en ellos.
  7. Utilizan más la imaginación. Hay muchísima información por procesar, pero no toda es espectacular para inspirar. La imaginación es más valiosa que el conocimiento dijo Einstein. Los niños son especialistas en construir palabras nuevas o extrañas, por ejemplo, y no es malo, al contrario, es un proceso de creatividad y riesgo que divierte y hasta colabora con la generación de ideas.

Noticias Mi Ciudad

 

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