Retsé

Historia X. La creación de un nuevo antídoto


Sin perder tiempo, iniciamos un análisis estructural y de sistemas… En el primero, utilizamos ecuaciones para hallar esfuerzos internos o tensiones que estaban actuando sobre esas estructuras tan resistentes y modificando dinámicas humanas. En el segundo, intentamos comprender la interacción de pequeños sistemas y su operacionalización.

Estábamos en una lucha de planificación e intelecto. No habían indicios de alguna bacteria ya antes descubierta. De hecho, parecía ser una especie de germen invisible, tal vez creado por las mismas personas. Pensamos que estos ciudadanos habían procreado una conexión entre ellos. Primero a nivel individual, luego en unidad, hasta que explotó una epidemia.

Einstein estaba perplejo, sentía una inquietud en la boca del estómago y no pudo descansar hasta encontrar el remedio. Caminaba, se sentaba, brincaba, pataleaba, respiraba y hacía todo tipo de intentos. Yo le seguía con el mismo susto y alteración.

La creación de un nuevo antídoto. Retsé. Parte I

Me salí a respirar aire y decodificar los símbolos vs. tácticas de guerra. De esto debía salir alguna idea. Entré nuevamente al laboratorio con todos esos recuerdos y procedí con una explicación:

— Creo que hacen falta los algoritmos. Cuando estuve en Malinalco, Divad (después te cuento quién es), me llevó al “Templo de los Guerreros Águila y Jaguar”. Allí me mostró un sin fin de dibujos y luego me entregó 7 tácticas de guerra básicas. No me dijo más, pero sospecho que en todo eso hay mucho de lo que requerimos. Creo que debemos realizar un “análisis de algoritmos”, es el más importante de la Teoría de la Complejidad. Éste provee algunas estimaciones y resuelve problemas matemáticos. Resulta que las estimaciones serán esenciales para encontrar cuáles son los algoritmos ocultos, exactos y eficientes.

— Excelente. Me suena muy sabio y obvio. Luego podríamos complementarlo con el meta-análisis, nos provee de herramientas estadísticas. Sintetizaríamos los datos, efectuaríamos estimaciones de efectos y los traeríamos al contexto para medir el tamaño de ese efecto, pero para esto requerimos de un dispositivo que genere no solo suficiente memoria ante infinitos algoritmos, sino también que pueda almacenar todo ese descubrimiento con un modelo de ordenador abstracto. Ya en medicina se ha utilizado este análisis y no estaría en contradicción con lo que planteé al inicio porque éste se basa en la integración estructurada y sistemática. ¡Ahora sí Retsé! Lo tenemos.

La creación de un nuevo antídoto. Retsé. Parte II

Iniciamos. Clasificamos información, sumamos algunos números y estudiamos letras. Todo lo pusimos en la mesa como un rompecabezas. Era en definitiva un juego.

La decodificación final fue gracias a un “enlace” que ideamos entre nuestros cerebros, el de Einstein y el mío. Allí estaba ese ordenador abstracto, como lo dijo el genio. 

Por supuesto que era la clave para encontrar el antídoto porque así como una orquesta tiene un director, nuestro cuerpo también. El cerebro es el líder, coordina todo el organismo y posee muchas incógnitas.

Parecía realmente una computadora. Corrían letras, números, símbolos. Este enlace permitió conocer cómo nuestro órgano iba a decodificar los algoritmos. El sistema todo lo estructuró y descifró.

La creación de un nuevo antídoto. Retsé. Parte III— ¿Sabes amiga?, nuestros cerebros son de las estructuras más complejas que existen en el universo. Aproximadamente contiene 100.000 millones de neuronas, algo así como estrellas en la Vía Láctea. Por eso, este exitoso descubrimiento del remedio seguirá dando honor al cerebro y lo apellidaremos con un nombre complejo: SERTSEITNA.

— Eso suena un poco como RETSÉ. La primera parte. ¿Sabes que significa?

— Cierto, suena parecido. No. No lo sé, pero divertido que se pueda parecer a tu nombre porque tu me ayudaste a crear todo esto para ellos. ¡Ahora vamos! que nos espera aún trabajo.

Corrimos con el antídoto e hicimos esa misma conexión con la gente. Me refiero a sus cerebros. Ya estaban muy débiles pero llegamos a tiempo.

El algoritmo decodificado intervino en las estructuras arcaicas de los ciudadanos y poco a poco se fueron quemando para adoptar un nuevo modelo llamado desde ese mismo día: SERTSEITNA.

La gente recobró su aliento, y al tener conciencia del entorno, se alegraron de ver a Einstein. Lo felicitaron alzándolo con entusiasmo. Con porras y canciones celebraron la vida. Yo estaba igualmente feliz y agradecida. Desde abajo le dije adiós y decidí viajar nuevamente por el laboratorio de Einstein, pero a lo externo, es decir, a través de su árbol.

La creación de un nuevo antídoto. Retsé. Parte IVNoticias Mi Ciudad

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