Retsé

Historia VIII. ¿Para qué existo?


Desperté. Como siempre en el mundo real. Aunque debo confesar (y ustedes mismos lo saben) que es un concepto bastante abstracto.”Esto es real. Eso no lo es. Es concreto. Es un todo. No es nada. Estudie más. ¡Que ignorancia! Es así y punto”. 

Les presento el gran debate que se escucha una y otra vez. ¿Realmente existimos? ¿Cuál es nuestra esencia? ¿Qué somos y para qué? Cada uno posee una única interpretación y percepción, aunque otros también podrán acordar con nuestro mundo. O no.

Todo eso de Malinalco, Divad, los animales/hombres etc, ¿estaban acaso en mis sueños de nuevo? ¿Qué tan cierto era?, sobre todo porque el lugar donde aterricé esta vez, parecía más Tierra que mundo irreal, pero esos tantos encuentros en mundos irreales, también parecían Tierra. Siempre será complejo.

Historia VIII Retsé Para qué existo

Me alisté y salí pronto de esa habitación. Bajé las gradas corriendo, tenía curiosidad de saber dónde estaba. 

Cuando vi el sol me encendí de emoción; y pude notar distintos rostros. Había mucha gente en la calle.

Caminaba y caminaba, parecía una calle sin fin. Seguro estaba tan cansada que no me acordaba de mi ruta de viaje.

Medio concentrada, experimenté algo muy feo. La muchedumbre estaba gritando, llorando, angustiada. ¿Furiosa o no? Ni idea. Algo había allí, sin duda. ¿Me acercaba?

Historia VIII Retsé Para que existo Parte II

No sé por qué me enviaron ahí o por qué caminé hacia esa dirección.

Creo que el sueño no estaba del todo irreal. Sentía como si mi sangre quisiera salir del cuerpo. Empecé a marearme y ver un montón de símbolos (los que estaban en ese mural de Malinalco). ¡¡¡Nooo!!! ¿Qué estaba pasando?

— Respira, respira, respira. Era su voz. Siempre a tiempo. Divad todo lo sabe.

Sentía que me ahogaba. La sangre no detenía sus movimientos, lo hacía con mayor intensidad. No sabía si llorar o no. Me estaba quemando en calor, algo así.

Historia VIII Retsé Para que existo Parte III

No podía creer lo que estaba observando dentro de mi sayo. Eran las profundidades de mi puro interior, pero me sentía perturbada. 

Mis ojos se comenzaron a cerrar. Algo me empujó detrás de un árbol y el proceso de planificación comenzó.

— ¿Qué podemos hacer?, escuché la voz de un hombre con aspecto de genio.

— Disculpe, ¿a quién involucra el “podemos hacer”?

— No preguntes tanto. No mates la creatividad. Iniciemos.

Historia VIII Retsé Para que existo Parte IV

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